sábado, 11 de diciembre de 2010

Respondiendo al Fanatismo Religioso





Mitchel Gold, un empresario gay exitoso de Carolina del Norte (EEUU) que hace algunos decidió trabajar por la igualdad de derechos de las minorías sexuales se percató desde un comienzo de algo muy obvio: que el obstáculo más grande para afirmar los derechos de la comunidad LGBT radica en la religión que utiliza ciertos versículos de la Biblia como garrotes que causan significativo daño, especialmente a los jóvenes que son el segmento más vulnerable a la retórica anti-gay.
Lo bueno de Gold, es que se dedicó a buscar caminos y estrategias para responder a los fanatismos religiosos señalando entre otras cosas que la reticencia o desinterés en enfatizar que la homosexualidad no es una elección por parte de algunos grupos GLTB constituye un obstáculo que merece ser tenido en cuenta. Según afirma, las personas que piensan que la homosexualidad es una elección tienen un 70% más de posibilidades de oponerse a la igualdad de derechos.
Como parte de un esfuerzo por llegar al corazón del problema, Gold acaba de lanzar un trabajo titulado “Argumentos Religiosos para Alcanzar la Equidad GLTB” donde fundamentalmente recomienda a la gente de fe reflexionar sobre el enorme daño que causan a tantas personas destacando que las estadísticas ponen de manifiesto que los jóvenes gay que experimentan el rechazo de sus familias tienen ocho veces más posibilidades de intentar suicidarse y seis veces más posibilidades de sufrir niveles muy altos de depresión.
En tal sentido recomienda preguntar a nuestros adversarios sin creen que el inmenso daño que su retórica causa a gays y lesbianas es compatible con los principios de su fe, aunque aclara que el principal obstáculo radica en que los fundamentalistas evangélicos se engañan a sí mismos pensando que sus persecuciones son beneficiosas porque ayudan a los homosexuales a escapar del infierno. La respuesta de Gold pasa por explicar vívidamente el trauma y las heridas emocionales producidas por la intolerancia a través de los testimonios personales que recogió de numerosos gays y lesbianas que han sufrido eso en carne propia.
Según su experiencia, los testimonios de la gente resultan más efectivos que las argumentaciones bíblicas que suelen no encontrar eco en los sectores fundamentalistas y que generalmente terminan en la nada. En lugar de decirles que su interpretación de los textos es errónea, resulta mejor recordarles que en el pasado muchos otros textos religiosos fueron usados para justificar actitudes y leyes que hoy consideramos injustas y moralmente equivocadas.
El punto débil es que los fanáticos se encierran en sus fanatismos como un estilo de vida. Pero no hay que darse por vencido, siempre encontraremos a algunos que se detienen a reflexionar si los persuadimos con respeto y conocimiento.

(fuente: Wayne Besen, TWO)

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