miércoles, 28 de mayo de 2014

¿Una Homofobia muy bien disimulada?

Juan Stam[1] y su mirada sobre la homosexualidad
¿Una Homofobia muy bien disimulada?

Hoy día Juan Stam, de origen estadounidense pero radicado por décadas en Costa Rica se ha convertido en un apreciado referente de  las iglesias evangélicas tradicionales pseudoprogresistas  de América Latina.
El tema de la homosexualidad figura entre sus diferentes trabajos y artículos, la mayoría de ellos publicados en su Blog personal.  Mencionaremos  brevemente tres de sus artículos  en los que intenta realizar una crítica a sendos trabajos de estudiosos reconocidos como  son Irene Foulkes y Renato Lings (ambos publicando en español y para Latinoamérica) y especialmente Dale B. Martin, profesor de estudios religiosos nada menos que en la afamada Universidad de Yale. Sin embargo  concentraremos nuestro énfasis en la ideología y los presupuestos subyacentes en  esos artículos de Stam,  particularmente en la introducción de uno de ellos donde la ideología de autor  se hace bastante evidente dando a entender  que la Biblia desaprueba toda clase de relaciones entre personas del mismo sexo.
Lo más notable en todo esto es que Stam parece adoptar una actitud mesurada intentando indagar en una “relectura fiel –del mensaje bíblico- para nuestro contexto actual”  teniendo en cuenta, como dice en una parte que es necesario “un diálogo entre la Biblia y la cultura, el pasado y el presente, el texto y el contexto” mientras que a lo largo de sus artículos parece mostrar un tanto lo contrario aferrándose a sus prejuicios  por ejemplo cuando sostiene taxativamente que “queda bien claro que el adjetivo arsenokoitês significa ” siendo éste según su opinión “su sentido obvio, aparentemente natural”  y que el trabajo de Martin apela a un argumento que no resulta convincente. Con esto Stam pretende confirmar la interpretación tradicional en cuanto a que 1Co 6:9 condena todo tipo de relaciones homosexuales.
¿Será que Stam –como tan frecuentemente ocurre con otros  autores conservadores- no hace más que acercarse al texto bíblico  dando por sentado de antemano que éste condena todas las expresiones de homosexualidad, incluso aquellas duraderas, comprometidas y amorosas?   Por cierto algunas de sus expresiones denotan ciertos prejuicios, como cuando se  refiere a la “situación difícil” de las personas homosexuales, o cuando afirma que los “no muy numerosos textos bíblicos que pueden relacionarse con la homosexualidad  (en realidad tan solo cinco o seis en toda la Biblia) parecen ser bastante explícitos”.  También es objetable su utilización del término homosexualidad, refiriéndose a los actos homosexuales y no a la orientación sexual, dos cosas    muy diferentes  que se suelen prestar a confusión y cuando repetidas veces habla de los “defensores de los derechos homosexuales” en un tono que no deja de ser peyorativo y en ningún momento reconociendo la legitimidad de muchos de esos derechos.
Sus objeciones respecto de los trabajos de Foulkes y Lings  en cierto modo podrían ser  atendibles considerando que ambos autores realizan una exégesis  un tanto estrecha. Foulkes respecto los  términos  malakós y arsenokoitês como haciendo referencia a la pederastia (el primero para los niños y adolescentes y el segundo para los adultos pederastas) y Lings aventurándose a una osada interpretación que restringe  Levítico 18:22 y 20:13  a conductas incestuosas de varones dentro del clan familiar (una lectura que tampoco debería ser completamente desestimada). En tanto no debería suceder lo mismo con el estudio de Dale Martin sobre los dos términos de 1Co 6:9 que Stam asocia con toda clase de actividad homosexual. Los argumentos del profesor de Yale   han merecido mucho respeto de  parte de numerosos  académicos y  en tal sentido   jamás deberían ser tratados peyorativamente. 
La investigación de Martin sobre  la aparición de los términos malakós y arsenokoitês en la literatura griega extrabíblica  introduce elementos importantes para la comprensión del significado de estas dos palabras que tienen la desventaja de ser, la primera muy ambigua y la segunda muy rara (sólo aparece dos veces en toda la Biblia). Sin embargo Stam lo desestima rotundamente quizá porque se resiste a  admitir una interpretación diferente a la propia.  Dale Martin descubrió algunos textos en los que  el término  arsenokoitês  figura  dentro de listas de vicios (como técnicamente se las denomina, como el caso de 1Co 6:9-10) y donde parece hacer referencia a injusticias de carácter económico que Martin asocia con algunas formas de explotación sexual de carácter económico.  Stam rechaza la interpretación de Martin por más que resulta  demasiado evidente.  En uno de los casos, el de los oráculos Sibelinos 2.70-77  apela a la teoría de la interpolación posterior, por más que se trataría -en caso de haber sido  así- de una interpolación un tanto extraña, pues colocaría el término en cuestión dentro de la sección de delitos económicos en lugar de hacerlo en el grupo  de ofensas sexuales donde en todo caso tendría más sentido.
Sin embargo existe una importante diferencia entre las interpretaciones  de  Stam y de  Martin.  Mientras el primero concluye que ambos términos se refieren “claramente” a los participantes del rol pasivo y activo  dentro de una relación homosexual (insinuando la  condenación bíblica) Martin reconoce las dificultades que   estas palabras presentan a los estudiosos  señalando que “no está reclamando que conoce el significado exacto de estos términos, sino que en todo caso nadie lo sabe con seguridad” razón por lo cual  deberían utilizarse con suma prudencia y nunca lisa y llanamente  como sinónimo de homosexual.
Para concluir, repasemos algunas reflexiones que Stam  parece no haber tenido en cuenta:
1)       Que los textos bíblicos desconocen el concepto moderno de homosexualidad como orientación sexual.
2)      Que 1Co 6:9 lo mismo que 1Ti 1:10 solamente hacen referencia a conductas sexuales exclusivamente entre varones, lo mismo que el resto de los otros cinco o seis textos bíblicos cuando sabemos que el concepto de homosexualidad es más amplio incluyendo al lesbianismo  y  la bisexualidad.
3)      Que todos esos textos bíblicos responden a fuertes presuposiciones socio-culturales, algunas  relacionadas con el género como lo son la superioridad del varón sobre la mujer y del que penetra en una relación sexual sobre la persona penetrada.  En tal sentido sabemos que la  homofobia muy común  en muchas de las culturas antiguas se basaba en el afeminamiento del varón que se degradaba al ser penetrado en una relación homosexual equiparándose a  la mujer.
4)      Que la lista de 1Co 6:9-10 engloba un conjunto de  actos  de injusticia (adikia;6:9a) y en tal sentido cuesta mucho entender que  allí se incluya a personas del mismo sexo que respondiendo a su orientación homosexual que es fija e inmutable establecen relaciones duraderas basadas en el amor y el compromiso respondiendo a una necesidad de intimación y compromiso que forma parte de la naturaleza humana puesta por el Creador.
5)      Que en lo referente a la interpretación de Martin, otro texto muy conocido como es 1Ti 1:10 nos proporciona interesante información al agrupar arsenokoitai con pornos (prostitutos varones) y andropostai (traficantes de esclavos) en lo que se comprendería como una cadena de explotación económica sexual que puede abarcar  la prostitución, la pederastia y el abuso de esclavos, conductas sexuales comunes en el mundo mediterráneo que conoció el Apóstol Pablo.
6)      Finalmente reconocer la actitud irresponsable de los  intérpretes  tradicionales que solo quieren ver aquí  la condena de la homosexualidad cuando si hay algo de lo que podemos estar bien seguros es que ningún estudioso honesto tiene certeza sobre el exacto significado de los dos términos en cuestión.  Esta clase de actitud ha provocado y sigue provocando un inmenso daño y sufrimiento a muchísimos creyentes  homosexuales que han caído presos de la retórica fundamentalista homofóbica, contradiciendo  las propias palabras de Stam en cuanto a que los cristianos deberían “expresar compasión, misericordia y sed de justicia hacia los homosexuales y lesbianas”.  El Señor Stam debería  comenzar  por casa.

 Artículos de Juan Stam:


Marcelo Sáenz
CEGLA


[1] Juan Stam, nacido en Paterson (Nueva Jersey, 1928), en una familia de origen holandesa. Stam cursó sus estudios universitarios en la Universidad de Wheaton, Illinois (Bachillerato en historia 1950; Maestría en Nuevo Testamento 1955) y en el Seminario Fuller (Bachillerato en teología 1954). Después de estudios de literatura y filosofía en la Universidad de Costa Rica (1957-1961), hizo los estudios doctorales con Oscar Cullmann, Bo Reike y Karl Barth en la Universidad de Basilea, Suiza, obteniendo su doctorado en teología en 1964. También realizó estudios post-doctorales en la Universidad de Tubinga, Alemania, con Hans Küng, Walter Kasper, Jürgen Moltmann, Ernst Kaesemann y Otto Michel.

Se casó con Doris Emanuelson en 1954, y a fines del mismo año emigraron a Costa Rica, donde comenzaron su ministerio con un pastorado rural en el norte del país. Son costarricenses naturalizados desde hace muchos años. También ha enseñado en universidades y seminarios en casi todos los países de América Latina y en la India, Holanda, Estados Unidos y Canadá.

Juan Stam es autor de “Apocalipsis y profecía”, “Escatología bíblica y misión de la iglesia”, “Profecía bíblica y misión de la iglesia. Hasta el fin del tiempo y hasta los fines de la tierra”, “Haciendo teología en América Latina” (2 tomos, 2004 y 2005) y “Comentario del Apocalipsis” (4 tomos). Es autor también de “La Historia de la Salvación y la Misión integral de la iglesia”, en La Misión de la Iglesia, Valdir Steuernagel (ed.), y “La misión en el Apocalipsis”, en Bases Bíblicas de la Misión, René Padilla (ed.).

Ha escrito numerosos ensayos y artículos en Diccionario Ilustrado de la Biblia, Pensamiento Cristiano, Certeza, Boletín Teológico, además de “Apocalipsis y el Imperio Romano”, en Lectura Teológica del Tiempo Latinoamericano y “Tomás Müntzer y la Teología Latinoamericana”, en Teología Alemana y la Teología Latinoamericana.

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